¿Habrá una receta para la felicidad? - Instituto de Bienestar Integral
¿Habrá una receta para la felicidad?

¿Habrá una receta para la felicidad?

//Por Arlen Solodkin//

Hoy en día estamos siendo bombardeados por la palabra de la felicidad, tanto que a muchos les molesta e incluso ofende. Me ha tocado escuchar a personas que sienten que hablar de la felicidad es algo cínico, especialmente dadas las circunstancias tan preocupantes que plagan los periódicos y los noticieros. Debo confesar, que por momentos yo misma he batallado con el uso de esta palabra pues comúnmente se asocia con algo tan superficial como la carita feliz. Sin embargo, mientras más estudio acerca del tema, más cómoda me siento con este término.

Pero ¿por qué tratar de ser más felices? Bueno, por un lado, porque como dice Tal Ben-Shahar, se siente bien sentirse bien, y por el otro porque hay muchos beneficios respaldados por la ciencia que nos muestran que la gente más feliz goza de mejor salud, más y mejores relaciones interpersonales, se sienten más contentos en su vida y su trabajo, ganan más dinero, tienen mejores puestos, son más creativos y viven con menos prejuicios.

El problema principal es que, aunque parezca que conocemos el camino a la felicidad, la realidad es que cometemos muchos errores al tratar de cultivarla. Buscamos la felicidad en lugares incorrectos, donde no la vamos a encontrar. Uno de los errores más grandes y comunes es pensar que el éxito nos lleva a la felicidad. Este error de pensamiento nos ha llevado a vivir en una carrera de ratas donde cada vez que logramos algo significativo y disfrutamos de ese logro, la satisfacción nos dura unos cuantos minutos, horas o días y al poco tiempo nos encontramos con un nuevo vacío y la necesidad de alcanzar una nueva meta.  Esto es cierto también cuando hablamos de cosas materiales, compramos unos zapatos o un coche o el nuevo celular y al poco tiempo estamos viendo los nuevos modelos. Pensábamos que eso nos iba a hacer felices, pero descubrimos que no es así. Nuestra narrativa va más o menos así: “Cuando salga de la escuela y estudie lo que me guste voy a ser feliz, cuando me gradúe de la carrera voy a ser feliz de verdad, cuando encuentre trabajo ahora sí voy a ser feliz, ¡ah no!, cuando consiga pareja, cuando me cambie de trabajo, cuando cambie de pareja, cuando me case, cuando me divorcie… y así seguimos viviendo la vida sin sentirnos satisfechos porque estamos buscando la felicidad afuera. Pensamos que son las cosas externas las que nos van a brindar la felicidad. Pero esto está muy lejos de la verdad.

Las investigaciones demuestran, justamente lo contrario. Que no es el éxito lo que nos lleva a la felicidad, sino que es la felicidad lo que nos lleva al éxito. Reitero, las personas más felices son las que alcanzan más éxito en sus relaciones y en su trabajo, gozan de mejor salud, viven más años y sobre todo se sienten más satisfechos con su vida.

Pero ¿Qué es la felicidad? El concepto de la felicidad es algo que se ha cuestionado el hombre desde hace miles de años y en el mundo hay tantas opiniones acerca de la felicidad como seres humanos.

Mahatma Gandhi, por ejemplo, dijo que “La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces está en armonía”, ósea que la felicidad se refiere a una integralidad entre el lenguaje, el pensamiento y la acción. Dale Carnegie, escritor y profesor americano, líder en los procesos de desarrollo personal y profesional dijo que “no es lo que tienes, lo que haces o lo que eres lo que te hace feliz o infeliz. Es lo que piensas”, poniendo todo el énfasis en la cognición humana; mientras que Amantine Lucile Aurore Dupin, conocida como George Sand, dice que “solo hay una felicidad en esta vida; amar y ser amado”, poniendo al centro de la felicidad a la vida emocional.

La realidad es que nunca vamos a encontrar una sola definición que nos sirva a todos, porque la felicidad está compuesta de muchos elementos. No es una sola cosa. Es como si pensamos en un pastel. Quizá haya personas que piensen en un pastel de chocolate mientras otros piensen en un pastel de fresas con crema, quizá a unos les gusten los pasteles esponjados y a otros los pasteles muy densos. Lo importante para definir qué es un pastel, es tener claro los ingredientes que lo componen, y luego ya podemos jugar algún ingrediente adicional. De igual forma, la felicidad. Más que definirla, es importante saber cuáles son los elementos esenciales que la constituyen.

Para Martin Seligman, la felicidad se compone de emociones positivas, experiencias óptimas donde sientes que el tiempo pasa volando, relaciones interpersonales positivas, un alto nivel de significado y el crecimiento que conlleva alcanzar nuestras metas. Tal Ben-Shahar, Megan McDonough y Maria Sirois dicen que la felicidad se compone de una vida plena donde los ámbitos espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional están nutridos y presentes.  

Personalmente creo que es muy importante basarnos en la ciencia para aprovechar los hallazgos que nos acercan a una realidad más universal. Basarnos en la ciencia nos ayuda a reducir los errores intuitivos que nos llevaron a caer en la carrera de ratas en primer lugar. Sin embargo, es muy importante cultivar la autoconsciencia para corroborar cuales son los elementos que contribuyen en mayor medida a nuestra propia felicidad.

Recuerda que, aunque hay elementos en común como lo son la harina, la leche y los huevos en un pastel, algunos ingredientes como el chocolate, la fresa, la crema o algún otro pueden ser más importantes para una persona que para otra, al menos en cuanto a cantidad se refiere. La felicidad funciona igual. Por ejemplo, para una persona la felicidad está muy conectada con el sentido de vida, mientras que para otra está más conectada con los retos intelectuales, laborales y físicos; una persona puede dedicar mucho tiempo y atención para construir múltiples relaciones interpersonales, mientras otra está feliz compartiendo su vida con un solo amigo. Guíate por la ciencia, pero estate alerta para descubrir tu ingrediente secreto.

Para cerrar este año, me gustaría invitarte a que reflexiones acerca de los elementos que componen los modelos científicos de Seligman, Ben-Sahar, McDonough y Sirois, pero también a que reflexiones acerca de tu propia vida y de aquellos elementos que hacen que tu vida valga la pena vivirse. Como dijo Aristóteles “La felicidad depende de nosotros mismos”, y la única manera de cultivar nuestra propia felicidad es si sabemos cuáles son los ingredientes que más nos gustan y que más nos benefician. Hay tanta evidencia acerca de las ventajas de la felicidad para una buena vida, que bien vale la pena aprender más acerca de lo que la verdadera felicidad implica para poder cultivarla. En lugar de pelearnos con este término, entendamos de qué trata en esencia y quizá tu como yo, logres hacer las paces con esta palabra y busques fomentar mayores niveles de felicidad en tu vida y en la vida de quienes te rodean. Finalmente, no hay persona a la que le preguntes si le gustaría ser aún más feliz que te conteste que no.

Te deseo un año lleno de dulzura, de distintos sabores y de una receta mágica, única y auténtica que te lleve a vivir cada día más feliz.

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