La pregunta que no tiene respuesta

La pregunta que no tiene respuesta

//Por Nicole Fuentes//

Las últimas semanas han estado tupidas de noticias tristes. Nos ha tocado sentir de cerca el dolor que ha envuelto a personas a quienes queremos mucho por la desgarradora partida de sus seres queridos.

La sensación ha sido parecida a la de recibir un pelotazo que te saca el aire y recibir uno más justo cuando recién comienzas a recuperarte.

Podemos asimilar el fin de una vida que recorrió todo el camino, que acumuló muchos años, experiencias y completó su ciclo de manera natural. Pero cuando termina una vida inesperadamente, por un accidente, una enfermedad tempranera, como resultado de un acto violento, cuando es un bebé, un niño, una mamá joven, cuando alguien es tocado por la aleatoriedad del universo… la cosa cambia.

Ciertos eventos nos dejan congelados, volteando para arriba buscando una explicación más allá de las nubes, con los brazos rendidos o muy apretados cruzados por encima de las costillas y con una pregunta sin respuesta circulando por la cabeza…

¿Por qué?

La pregunta que se suspende de la nada.

¿Por qué ahorita?, ¿Por qué tan joven?, ¿Por qué pasó?, ¿Por qué a ellos?, ¿Por qué a nosotros?, ¿Por qué así?, ¿Por qué a mí?…

¿Por qué?

Un callejón sin salida.

Cualquier intento de respuesta se parece a “No sé”, a hombros que suben para luego dejarse caer, a palmas abiertas y hacia arriba en señal de “No tengo idea”.

Y cuando no hay respuesta, entonces tenemos que cambiar la pregunta.

Por una que nos sirva más, que nos dibuje una posibilidad, una ventana, una salida, una esperanza, que nos permita articular algo que sirva de soporte, que brinde algo de alivio, una idea de qué hacer.

La aprendí de Maria Sirois, una de las mejores maestras que he tenido y que habla de la felicidad en los tiempos difíciles.

¿Quién soy yo ante la presencia de esto? o ¿Cuál es hoy mi mejor versión ante la presencia de esto?

Mi mejor versión como mamá, esposa, hija, hermano, amigo, papá, maestro, abuelo, como jefe.

La palabra “hoy” es importante.

Es necesario entender que nuestra mejor versión hoy no necesariamente tiene que ser la misma mañana o la misma de ayer.

Hoy nuestra mejor versión quizá necesita dormir toda la tarde o recurrir al sentido del humor. Hoy nuestra mejor versión es un roble que sostiene a los demás y, al día siguiente, la que llora abrazada de un recuerdo. Hoy nuestra mejor versión puede necesitar aire fresco y caminar por la naturaleza; mañana la que acompaña con su presencia, prepara una comida u organiza una actividad para los demás.

Nuestra mejor versión ante la presencia de eventos difíciles, no deseados o sin regreso tiene permiso de cambiar, de fluir.

A los grandes, que en esta ocasión apoyamos desde afuera, nos toca ayudarle a nuestros hijos a hacer sentido de la muerte, a mostrar empatía y enseñarles a acompañar a quienes atraviesan por el dolor.

“Mamá, pero… ¿Qué digo?”, “¿Qué tengo que hacer?”, “No sé qué hacer… ¿Doy un abrazo, un beso?”, “¿Cuándo?”, “Nunca lo he hecho”, “No sé cómo…”

Me parece que la guía a seguir es desconectar la cabeza y conectar el corazón. El corazón sabe qué hacer y cómo comunicar lo que a veces no sabemos cómo decir o se queda atorado en la garganta. No necesitamos palabras perfectas, ni protocolos formales.

“Siéntate a un lado, acompaña, abraza, estate presente, pregunta qué necesita”.

“Y… ¿si lloro?”

“Pues llora, es lo que toca”.

“Tengo miedo”.

“Sí, lo sé, aquí estoy”.

Los días siguientes pasan como nubarrón, tenemos que encontrar la manera de reacomodarnos para seguir.

¿Qué sigue?

Recoger los últimos momentos, visitar recuerdos, ver fotografías, videos, acordarnos de la risa, el olor del pelo, la última broma o la broma de siempre.

Me gusta mucho la idea de Jennifer Pastiloff de salir en búsqueda de la belleza.

Encontrar un atardecer, un pájaro azul, una canción, el sonido del mar, una luna llena, una tormenta, un arcoíris, el olor del café, algo que nos devuelva lo conocido, lo cercano, algo que nos permita continuar sintiendo la presencia del amor de quien se fue.

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